El ladrón de almas

El ladrón de almas

jueves, 27 de septiembre de 2012

Entrevista a Julio Merino, María del Pino, Carmen Espada y Pilar Redondo, de JoseHouse en "Al día"











Y con esto nos despedimos, espero que os haya gustado..






miércoles, 26 de septiembre de 2012

María del Pino en Una Mezquita (antigua Onda Mezquita) FOTOS

     Una tarde de entrevistas en Una Mezquita (antigua Onda Mezquita) con José Sánchez, un simpático presentador de la cadena. Allí,  el editor, escritor y periodista, Julio Merino, y mis compañeras, Pilar Redondo y Carmen Espada, presentamos y hablamos un poco de la "COLECCIÓN GUADALQUIVIR" con la ayuda de José.

Dejo reflejadas unas fotografías como memoria.


Con JoséHouse Sánchez, presentador de Una Mezquita.

De izq. a derecha: Julio Merino, Pilar Redondo,
María del Pino, Carmen Espada y José Sánchez.



____________________
Por María del Pino.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Retrato de María del Pino, por el pintor Rafael Revuelta.

          Hoy, mi amigo el pintor cordobés, Rafael Revuelta, me ha sorprendido gratamente. Hace un tiempo me comentó, entre otras cosas, que quería regalarme un "Viva el pelo" hecho por él con mucho cariño por nuestra buena amistad. Así pues, hemos quedado en su estudio y me ha dado dos sorpresas. Una es este fantástico cuadro. Una copia hecha por él de Julio Romero de Torres. Un obsequio que guardaré con mucho mimo y luciré en el salón de mi casa.


          Sin embargo, la mayor sorpresa me la llevé al destapar el cuadro que tenía detrás. Era un retrato. Y nada más, y nada menos, que de mi asombrada personita. Quería darle unos toques conmigo como "modelo viva", así que he posado un rato.

          Aquí os dejaré unas cuantas fotografías del momento. Espero que os gusten.







Muchas gracias, Rafael.



_______________
Por María del Pino.

Poema: "Tu frío lago", de María del Pino.



"Tu frío Lago"


Estar anclado a tu lado
es como permanecer
hasta el frío anochecer
en un gélido lago.

La oscuridad me rodea
entre la sombría soledad.
Eso me marea
y daña mi vanidad.

Pese a que en tus crueles ojos
existe el brillo del amor
para mi no son más que despojos
que causan mi dolor.

No obstante, aquí permanezco
forzada y amarrada a tu lado
porque, según tú, yo solo merezco,
morir sufriendo en tu frío lago...

                                               María del Pino.





_________________________
Por María del Pino.

viernes, 21 de septiembre de 2012

"La Córdoba de Claudio Marcelo", de Alberto M. Monterroso.


     No hace mucho tiempo he tenido el placer de leerme la segunda novela de mi buen amigo, y desde ahora compañero de colección, Alberto M. Monterroso.
     "La Córdoba de Claudio Marcelo" presenta una trama histórica, basada y entretejida por los datos reales y la fantasía del autor, donde se trata de forma meticulosa y creíble ciertos conflictos políticos de la época romana, los recelos de las personas, el ansia de poder y varios asuntos del senado. Todo, pese a que está envuelto entre túnicas, togas, romanos y domus (entre otras cosas), es un auténtico reflejo de la sociedad actual. Los lobos políticos continúan haciendo presión y mirando para sí mismos como fariseos (con ello, no meto a todos en el mismo saco, claro, también quiero creer que existen "Claudios Marcelos").
     En esta obra, el escritor presenta una variedad de personajes. Unos más activos y atractivos que otros, pero todos aportan un toque fundamental en la novela. Los que más me han sorprendido (por su resolución final en la trama) han sido: el propio Claudio Marcelo, Quintilio Varo, Pandora, Helvio, Catón y el "Druida"(Litenón) . No obstante, tampoco me quiero olvidar de Quinto Fulvio Nobilior, Cornelia y Escipión (descendiente de Africano, vencedor de Aníbal y hermano de Cornelia) y Búrige; los cuales, como he comentado, han aportado su matiz de color y textura a la novela, haciéndola más atractiva y creíble.
     Los escenarios no son aburridos kilómetros de palabras encadenadas una tras otra, una tras otra. No. El autor no se ha expandido en ello, sino que los deja volar más a la imaginación, no recreándose en detalles que no todos podríamos conocer tan bien como él, todo un experto en la materia. Tiene un toque simple que nos hace comprender lo fundamental de la historia, al mismo tiempo que permite a la imaginación propia ejercitarse y recrearse.

          Particularmente, puedo deciros que es una obra que, pese a ser histórica y tratar sobre datos reales del pasado, puede leerse sin problemas. Es entretenida y transporta a la época, haciendo retroceder al lector en muchos momentos a la vieja época romana, cuando las sandalias y la toga se llevaban con naturalidad. Animo a los cordobeses, principalmente, a leerla y a conocer un poco más sobre los orígenes del fundador de la ciudad.
     Esta novela es todo un paseo por la Córdoba de Claudio Marcelo.

Mi enhorabuena, amigo Alberto.



_________________
Por María del Pino.

Invitación a la presentación de "Colección Guadalquivir"



sábado, 15 de septiembre de 2012

Relato: "La doncella y el guerrero", de María del Pino.

         El pasado día 12 de septiembre, subí un relato de mi libro "RELATOS PROFANOS" con motivo de mi santo, para así felicitar a todas las "Marías". Sin embargo, desconozco la razón, pero se ha borrado. Así pues, lo subo nuevamente. Espero, de corazón, que os guste.

Vuelvo a decir:

¡¡FELICIDADES, MARÍAS!!


"La doncella y el guerrero"




__________________
Por María del Pino.

sábado, 1 de septiembre de 2012

María del Pino en el estudio de Francis Arroyo Ceballos


          El pasado día pasé un rato agradable en el estudio de un amigo mío, Francis Aroyo Ceballos. Tiene un estudio precioso y es un gran artista.

         Aquí os dejo unas cuantas fotos del momento.








______________________
Por María del Pino.

viernes, 31 de agosto de 2012

Un beso en la mejilla.



La luna nos iluminó aquella noche en la orilla
y, mientras rozaba con mis palmas la arena,
me regalaste un tierno beso en la mejilla,
haciendo que del mundo me sintiese ajena.

Y, es que, sin quererlo, ni beberlo,
sin pensarlo, o tan siquiera hablarlo,
tus ojos escrutaron mi cuerpo con delicadeza,
hasta hacer que, por ti, perdiera la cabeza.

                                                                 María del Pino.

martes, 21 de agosto de 2012

"Las lágrimas de un definitivo adiós", de María del Pino.

     Avanzó hasta el borde de la carretera y tiró el paraguas al suelo. La lágrima de una nube gris acarició su piel en mitad de aquel lluvioso día de otoño. Con el agua que emanaba del cielo y caía sobre sus mejillas, él trató de aliviar la enorme tristeza que sentía al ver que, ante sus ojos, cruzabas el verde semáforo y partías para siempre.
     Tembló, ansioso, melancólico... No quería llorar, pero tu adiós le oprimía el pecho. Se resquebrajó por dentro. No podía dejar de pensar en ti, y eso que aun te veía a escasos metros.
     Tu última caricia le vino a la mente, estremeciéndole el alma y adentrando en su corazón. No te dejó marchar. No quiso. Te retuvo entre sus brazos minutos antes, esperando tu perdón. Sin embargo, te fuiste de su lado porque creíste que te había olvidado. Le abandonaste, dándote media vuelta, bajo la inestable y continua llovizna que azoraba el ambiente, dejándolo mojado por las gotas de lluvia y las lágrimas que sentía como ardientes arañazos fundiéndose con su piel.
     Una taciturna y entrecortada llamada azotó tu espalda cuando ya te hallabas casi al otro lado del semáforo, avanzando en dirección contraria a la suya y alejándote más de su mirada. Te paraste en seco. Simplemente te pedía una oportunidad y tú querías dársela. Sufrías por la lejanía que tú misma habías interpuesto entre ambos.
     Una vez más, rogaba e imploraba tu perdón. Se disculpaba por no haberte sabido escuchar, por haberse comportado como un ser egoísta y sólo haber pensado en su trabajo y en nada más...
     Con la voz ahogada, desde el otro lado del rojo semáforo, susurró tímidamente el comienzo de vuestra canción favorita. Aquella melodía con la que te ofreció bailar. Aquélla con la que te besó por primera vez.
     Con el semáforo luciendo el color verde esperanza e iluminando tus aguadas pupilas, tu latido se detuvo. Al mismo tiempo, tu cuerpo convulsionó ante la añoranza de todos aquellos felices años de amor. Sabías que no podías vivir sin él. No podías dejarlo atrás. Tu vida estaba conectada con la suya, y jamás lo podrías, o querrías, olvidar.
     Vacilando, te giraste lentamente mientras recordabas el contacto de sus labios. Mientras te hablaba con el alma abierta, expresaba sus sentimientos. Como antaño, sus ojos embaucaron a los tuyos. Los viejos tiempos asaltaron tu mente. Incluso rememoraste el momento en el que tú eras lo más importante en su vida y el trabajo no lo era todo. Vuestras pieles sensibles, por la falta de contacto, lloraban la ausencia del espacio que os separó su ascenso. La angustia afloraba a cada palabra de remordimiento. Olvidaste lo malo y le sonreíste con la verde esperanza del semáforo que os iluminaba, y sin saber que estaba a punto de expirar.
     Ya lo habías perdonado. Supiste que le darías una nueva oportunidad al ver su sonrisa. Él también lo vio en tus ojos, por lo que, sin pensarlo, dio un paso hacia delante para cruzar y acortar así vuestra infinita lejanía, dejándose la vida en el semáforo, bajo la roja luz que le sorprendió y las lágrimas de un definitivo adiós.



Lo encontrarás en el libro de "Relatos Profanos".
© María del Pino.